GENALGUACIL- Un pueblo con mucho ARTE – Málaga Desconocida.


Al hablar de un “pueblo con ARTE” (fuera de lo tópico y lo típico, ya que hablo en sentido literal) siempre viene a mi mente un pequeño y recóndito lugar, el precioso pueblo de GENALGUACIL.

Genalguacil, cuyo nombre árabe es Genna-Alwacir o “Jardines del visir”, es como digo, un maravilloso pueblo con tan solo 500 habitantes, cuyo municipio se extiende desde el margen izquierdo del río Genal hasta las cumbres de Sierra Bermeja, en la comarca de la Serranía de Ronda, declarado Paraje Natural por la Junta de Andalucía por sus espectaculares bosques de pinsapos (especie endémica).

 

 

 

 

El municipio, aprovechando la abundancia de agua, produce en sus riberas limones, naranjas y hortalizas.

Genalguacil posee una peculiar estructura urbanística, un trazado que revela su origen árabe. Es un pueblo de calles empinadas, estrechas y tortuosas, conservando su tipismo urbano morisco.

Calles empedradas, de casas blanquísimas, adornadas con macetas de flores de muchos colores, y mucho verde.

En esta foto podemos apreciar lo sinuoso de sus calles, se trata de un callejón-escalera que comunica la plaza de la Iglesia con la parte baja del pueblo

Desde el primer momento llama poderosamente la atención lo limpio que está el pueblo, blanco, y muy cuidado. Da gusto pasear por sus calles, sin un papel sobre el suelo, sin una cáscara, sin una hoja caída… En sus paredes hay fotografías, esculturas, pinturas, y unos curiosos letreros que pone “Buganvillas”, señalando las flores que adornan casi todas las casas. La buganvilla es una planta trepadora de intensos colores, que florece mucho en Andalucía, en verano, e incluso en invierno y se suelen colgar en paredes y balcones.

Genalguacil se escalona adaptándose a un siempre empinado terreno, distinguiéndose sus casas, que los vecinos cuidan con esmero, sobre el horizonte verde de castaños, encinas, pinos, alcornoques y, especialmente, sus pinsapos del Paraje Natural “Los Reales”, donde podemos encontrar animales como la cabra hispánica y gran variedad de aves rapaces.

También hay que destacar los restos de “Los Morteretes”, lugar en pleno bosque de pinsapos donde los primeros pobladores trituraban el mineral que se extraía de unas minas de oro, plata y cobre próximas.

Su “único monumento” es la Iglesia de San Pedro de Verona (s. XVII).

Incluso el cementerio es una pequeña obra de arte (no podía irme sin fotografiarlo)

Pero lo que lo hace especialmente destacable es el Encuentro de Arte del Valle del Genal. Las piezas colocadas con carácter permanente en plazas y calles han convertido al pueblo en un auténtico museo al aire libre.

Desde 1994, se celebra en este pueblo, durante la primera quincena de agosto (bianual) unas jornadas en las que diversos artistas venidos de todos los rincones de España y fuera de España, trabajan, conviven, crean e intercambian ideas y experiencia. El ayuntamiento les facilita el alojamiento, manutención, así como todos los materiales, medios y utensilios para sus creaciones, y la publicación de un catálogo resumen; a cambio de esto, las obras de arte que se realizan pasan a formar parte del patrimonio del pueblo.

Una parte de las esculturas en piedra, madera, cerámica, hierro y corcho, así como murales, colages, pinturas, fotografías y otras obras, adornan y embellecen las calles, plazas, rincones y paseos de este pueblo; otras piezas se exponen en el museo municipal.

Hasta las señales de tráfico o las cabinas telefónicas son obras de arte. Curiosamente, a pesar de ser en su mayoría arte vanguardista, las piezas encajan a la perfección con la identidad tradicional de este pueblo.

El pueblo es, además, un pequeño jardín botánico, ya que todos los tipos de especies que crecen en su interior están debidamente indicados en cerámica. También en cerámica, alicatada en las paredes de sus calles, encontramos pasajes de la historia o documentos etnográficos.

Como ya hemos dicho, este pueblo es un museo al aire libre. Cada rincón, cada esquina, cada plaza, ofrece una sorpresa al que pasea por sus calles.

Nada más entrar al pueblo nos encontramos con una colorida veleta, un tótem indio, y un elefante de madera.

Una de las celebraciones más tradicionales de Genalguacil es la fiesta de la Castaña, que tiene lugar en el mes de noviembre. Entre las especialidades culinarias de esta localidad encontramos las sopas de tomate y gazpacho caliente, los revueltos de ajetes y setas y el salmorejo de carne y las chacinas.

Cualquier época del año es buena para visitar este magnífico lugar, pero yo os aconsejaría, sobre todo, los meses de octubre y noviembre. Los castaños se muestran en todo su esplendor, es como un bosque encantado, y se pueden dar maravillosos paseos realizando una muy sencilla ruta senderista que te lleva desde Genalguacil hasta el cercano pueblo de Jubrique (No, no es Ubrique el pueblo del torero).

Además el pueblo dispone de INCREIBLES casas rurales, a muy buen precio, para pasar un estupendo fin de semana, los vecinos del pueblo contagiados, supongo, de ese “espíritu creativo”, las tienen perfectamente acondicionadas también y muy decoradas (al menos en las que he estado).

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  1. #1 por Amparo el agosto 17, 2011 - 18:07

    Qué maravilla la tierra malagueña, unas fotos muy bonitas. Habrá que volver a visitar este lugar.

  2. #2 por uzi el agosto 17, 2011 - 18:30

    Estupendo artículo y fotos.Habra que ir por alli para descubrir cada rincon que se describe.

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