MONTE TESTACCIO. La montaña artificial del IMPERIO ROMANO


La historia de este relativamente pequeño monte es muy curiosa, y significativa de la planificación y pragmatismo de los antiguos romanos.

Básicamente, la ciudad de Roma recibía cantidades ingentes de ánforas que, cabe recordar, eran la base del transporte de bienes y productos en aquella época. Dichas ánforas tenían una vida útil limitada, ya sea por el producto que contenían, que maleaba sus propiedades de conservación, o bien por que por su propio uso se iban deteriorando. Los romanos, haciendo gala de su espíritu organizador, decidieron que las ánforas no podían ser desechadas y abandonadas sin orden ni concierto, y por ello designaron un espacio para su depósito, en aquel momento un planicie. Dicho proceso comenzó en el s. I dC.

 

3 siglos más tarde y depositados 25 millones de ánforas, lo que había sido una llanura pasó a ser un monte en toda regla, con una altura de cerca de 50 m., un perímetro de 1490 m., y con una superficie total de aproximadamente 22.000 m2..

El destino final de una carga de ánforas eran los almacenes situados a los pies del Aventino en Roma. En esta zona se formó el Monte Testaccio, el gran vertedero de ánforas usadas, que paradójicamente 2000 años después se ha convertido en un extraordinario filón de datos para la historia económica del Imperio romano.


Primero, se depositaba una fila de ánforas a las cuales se les rompía la parte inferior para rellenarles el interior con los tiestos procedentes de la rotura de otras ánforas; esto se hacía con el fin de hacer la deposición más estable. Detrás de esta fila se realizaba la descarga hasta alcanzar los 60 cm de altura (que coincide con el diámetro de estas ánforas). Obtenido de esta forma un piso se construía otra fila encima, ligeramente retraída y al tresbolillo, y se repetía el procedimiento.

Los arqueólogos calculan que el aceite transportado en esos envases permitió abastecer la mitad de la dieta anual de aceite de oliva (de seis litros) de un millón de personas durante 250 años.

A modo de anécdota remarcar que en la colina se han construido diversas cuevas para almacenar vino, ya que su interior conserva una temperatura constante de 17 °C.

La colina, de forma triangular está compuesta por restos de alrededor de 26 millones de ánforas rotas; sobre todo de aceite de oliva procedentes de lugares como la Bética (aproximadamente el 80% del total) o la Tripolitania (el 17%). El restante 3% proviene de la Galia, otras regiones de la península italiana, y también se han documentado algunas ánforas orientales.

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  1. #1 por stoudmire el octubre 4, 2011 - 23:47

    Que pasada y que buenos fueron los romanos.

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