PREHISTORIA: El CABALLO BLANCO de Uffington


A unos cincuenta kilómetros de Oxford, en la zona sur-oriental de Inglaterra, nos encontramos con una peculiar muestra de arte prehistórico: El Caballo Blanco de Uffington.

El Caballo de Uffington es el geoglifo más grande y elegante de todas las figuras de caballos existentes en Gran Bretaña, de hecho puede observarse desde una distancia superior a los 20 Km.
Es una figura muy estilizada de unos 150 metros de largo por 30 metros de alto, construida en distintos segmentos que varían en longitud y excavada a una profundidad de unos 90 centímetros aproximadamente.

Resulta muy curioso puesto que sus finas líneas le dan cierta apariencia “moderna”, además sus curvas lo dotan de  un interesante “movimiento”.

 

El suelo de esta región está formado por una peculiar arcilla blanca, se cree que estas figuras fueron creadas siguiendo una técnica muy antigua, excavando el suelo hasta una profundidad de casi 1 metro. Las técnicas usadas en esa época eran bastante simples, bien amontonando o bien quitando arena, piedras o vegetación (técnica en positivo o en negativo)

Tallado en la parte alta de una colina de 374 metros de altura, el Caballo de Uffington se hizo retirando toda la grava que se encontraba allí, dejando expuesto el mineral que compone principalmente este terreno, la creta, que es de color blanco.

Estas formaciones en las colinas de Oxfordshire, vistas desde las alturas, nos muestran la forma de un caballo, o al menos así era llamado durante el medievo.

Se ha discutido mucho acerca de qué representa realmente la figura, no está claro si se trata de un caballo o de algún otro animal. Hay textos que describen la imagen como un caballo desde el siglo XI, de hecho el llamado Cartulario de Abingdon (escrito por monjes sobre pergamino) habla del “Mons albi equi” (latín: “la colina del caballo blanco”). Se suele creer que el Caballo Blanco es un símbolo tribal relacionado de alguna forma con los constructores del Castillo de Uffington.

Hay hipótesis que sugieren que la figura era una señal para los viajeros que atravesaban The Ridgeway, anunciando que se vendían o cuidaban caballos en el fuerte.

El folclore local afirma desde hace siglos que es el retrato del dragón vencido por San Jorge en la cercana colina de Dragon Hill. Según la tradición San Jorge, venció al dragón en lo alto de esta colina y su sangre derramada por toda la colina envenenó la hierba, por esa razón no ha vuelto a crecer.

También ha sido asociada (junto con el resto de las figuras de caballos que abundan por la zona) a la forma de caballo con la que los celtas solían representar a la diosa “Epona”, divinidad relacionada con la fertilidad, las artes curativas y protectora de los caballos.

Algunos mitos sugieren también que la figura es una señal conmemorativa de la victoria de los sajones, a las órdenes de Alfredo el Grande, sobre los daneses en el año 890.

Se piensa que puede tener unos 3.000 años de antigüedad, pero estudios mas recientes lo han fechado en la Edad del Hierro lo que se ha podido descubrir por datación óptica, que muestra la cantidad de tiempo que un mineral ha estado expuesto a la luz. Además en sus alrededores también se encontraron monedas de esa época con la inscripción de un caballo bastante parecido.
De todas formas sigue sin estar muy claro ni la fecha de su construcción ni quienes pudieron ser sus creadores, ni su finalidad.

El Caballo Blanco de Uffington ha ido cambiado su aspecto con el tiempo debido a las adversidades meteorológicas, los actos vandálicos y a las distintas restauraciones que se han realizado.

Hasta finales del siglo XIX el Caballo Blanco era renovado cada siete años como parte de una fiesta local que se celebraba en la colina. Si no se limpia con regularidad se oscurece fácilmente, por lo que necesita un tratamiento constante para que permanezca visible. Actualmente su mantenimiento corre a cargo del departamento público English Heritage.

Otra leyenda  romántica relacionada con este caballo dice que en las noches iluminadas por la luna, la figura abandona su colina para ir a pastar al Manger, el valle donde está enclavado.

Otros muchos caballos aparecen diseminados por multitud de escarpados y colinas, algunos construidos en épocas difíciles de precisar y otros mucho mas recientes, que tratan de imitar a los antiguos: los caballos Blancos de Westbury, Osmington, Cherhill, Folkstone, Alton Barnes o Jockey.
Inicialmente existían 24 caballos, pero algunos con el tiempo han ido desaparecido.

El acceso a este lugar es bastante fácil si vamos en coche, podemos encontrar dos aparcamientos cercanos, uno que queda más arriba y está recomendado para personas con dificultades de movilidad, y el de más abajo, en el cual hay varias señales explicativas y un sendero que lleva hacia el caballo blanco.

Otro hecho curioso relacionado con esta figura es que en México, concretamente en Ciudad Juarez, se ha realizado una réplica del caballo blanco de Uffington.

El arquitecto local Hector García Acosta y su hijo Carlos han construido esta figura encalando la ladera de base rocosa como una forma de llamar la atención a los ciudadanos sobre la belleza de las montañas. La figura tiene unos 500 metros de largo y tardó en realizarse 3 años.

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